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Pareja mirando al la libertad - Foto exclusiva Roberto

La Foto de Mi Vida

Senegal (Parte III) – Final de esta aventura

Este tipo de misiones humanitarias para personas que no tienen conocimientos médicos son una manera interesante de financiar proyectos humanitarios en varias partes del Mundo. Muchas NGO’s que se declaran actualmente con problemas financieros encontraron ahí la ayuda que necesitaban para mantenerse activas junto a los más necesitados. Y además se involucra el ciudadano común que, muchas veces, quiere hacer algo pero no sabe cómo. Sin embargo, debo ser honesto, son misiones caras porque el aventurero paga todos los costos de la misión: avión, contribución para la construcción del hospital/escuela, comida y visitas. Pero, por otro lado, si uno piensa en el dinero que gasta en futilidades todos los días, rápidamente llegará a la conclusión de que lo que se está pagando aquí es irrelevante. Porque lo que se extrae de la experiencia es inconmensurablemente más valioso: amigos para la vida; conocer otra cultura; aprender a vivir sin nada o casi nada. Todo eso no tiene precio. No tiene precio…

El último día en Réfane, lugar donde construimos nuestro centro de maternidad, hicimos la inauguración del mismo con la presencia de todos los notables del pueblo. Cada uno tuvo derecho a un discurso, a veces larguísimo, para agradecer a los misioneros (por un lado) y al pueblo por el cariño y hospitalidad (por otro). Confieso que escuchar diversos discursos seguidos en dialecto Wolof no fue fácil, me encantan los idiomas pero no me lancé (todavía) en ese…

Para aquella gente decirnos unas palabras de agradecimiento fue muy importante, aquella formalidad fue importante. Me encantó eso, pero sólo lo asimilé más tarde. En ese momento casi me dormí. ¡Me da un poco de vergüenza decirlo pero en la vida hay que ser franco con uno mismo y con los demás!

La segunda parte de la misión, o sea los últimos dos días, fueron dedicados a hacer algunas visitas turísticas por el Lac Rose (un lago de color rosado por las algas que contiene) y sus salinas magníficas, las playas de la costa africana, Dakar y la Isla de Gorée.

La Isla de Gorée me impactó particularmente porque era usada, en la época del descubrimiento, como último punto entre África y América para muchos esclavos africanos. Como Portugués, no pude dejar de pensar en los absurdos de la historia al entrar en La Casa de los Esclavos, una casa museo, otrora usada como prisión para esclavos. De ahí salían directamente para los porones de las carabelas rumbo a lo desconocido. Me comentaba el guía que durante muchos años los tiburones rondaban las aguas cercanas a la prisión (que está junto al mar) porque de las celdas de la prisión echaban los esclavos ya muertos o enfermos al agua. Aterrador.

Nelson Mandela visitó ese lugar y ahí dejó un mensaje lindo que no les cuento aquí de propósito. Quiero pedirles que visiten ese lugar y que ahí hagan una reflexión sincera sobre nuestra contribución en este mundo. ¡Valdrá la pena!

En una de las celdas que daba justo para el mar, hice la que será probablemente la mejor foto que saqué hasta hoy y seguramente que alguna vez haré. Con ella gané varios premios y de ella me enorgullezco profundamente. No lo digo de una manera altiva, lo digo en auto-agradecimiento por haber estado en el lugar indicado a la hora indicada:

En frente a mí una pareja de africanos mira el mar, la contraluz no deja verlo.

¿Qué veo? Dos esclavos mirando lo desconocido en el siglo XV. Antes, una lámpara ilumina el camino. ¿Qué veo? Una esperanza, un camino.

Salgo y pienso: ¿se repetirá la historia?

Demasiado fuerte hasta hoy.

Abrazo,
Vagamundo Portugués

Acerca de Vagamundo Portugués

La sección “De Viaje con Vagamundo” es una colaboración de Vagamundo Portugués, apasionado admirador de Lisboa. Su nombre es Roberto, es independiente y audaz; viaja desde que empezó a ganar su primer sueldo en trabajos de verano, todavía adolescente. Tiene como grandes fuentes de inspiración a los navegantes portugueses del siglo XV que dieran a conocer nuevos países al mundo; al poeta Fernando Pessoa que, tímido y solitario, viajaba a partir de su dormitorio en Lisboa con su enorme poder de la imaginación y a sus padres, por el legado de valores y amor incondicional. Los viajes son una forma de conocer nuevas realidades, nuevas personas y eso ha contribuido en gran medida a su apertura de espíritu y aceptación del otro.

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